LA IMPORTANCIA DEL MOVIMIENTO EN LA TERCERA EDAD.

La importancia del movimiento, de la actividad en la persona, así como el funcionamiento de los órganos como un todo, es la evidencia de una buena salud.

La célula, el órgano y el individuo que no trabajan se atrofian.

El cuerpo sino se mueve se atrofia, igual pasa con la mente si dejamos de hacer cosas.

El sedentarismo, suele complicarse, casi de forma inevitable, con un exceso de peso. Como el gasto energético queda reducido, los alimentos que se ingieren rebasan con facilidad ese mínimo gasto, y transformándose en grasa, van proporcionando al sedentarismo unos esplendidos michelines. Esto reduce la agilidad y produce un cansancio mas fácil, por lo que el ejercicio, o al menos, las posibilidades de hacerlo, todavía se reducen más.

El grado máximo de inmovilismo se consigue se consigue con el encamamiento.

La cama incrementa el riesgo de complicaciones respiratorias y circulatorias, los músculos se atrofian con rapidez y, sobre todo, las articulaciones.

Si el reposo se prolonga- se anquilosan.

La ventilación pulmonar es menor cuando se está en la cama.

Estos son algunos de los motivos por los que el movimiento y el ejercicio es tan importante, siempre en la medida que se pueda.

De ahí la importancia que tiene el ejercicio físico e intelectual para que el cuerpo y la mente mantengan, durante la tercera edad, la capacidad funcional que alcanzaron en la madurez.